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26 jul. 2015

Toda la vida y toda la muerte.

Me detuve, y algo me invitó a entrar en el cementerio, un refugio de silencio, de sombras alargadas, de extrañas casas de piedras alejadas de la ciudad. 
Los troncos de los abetos y los cipreses se elevan como columnas, soportando el silencioso espacio inferior.
Se extienden pasillos semejantes a los de una biblioteca, las lápidas sepulcrales son como hileras de libros que llevan los nombres de quienes han sido borrados de las páginas de la vida, que pueden haberse olvidado en otros lugares pero son recordados aquí.

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7 comentarios:

Miguel dijo...

Muy interesante. Me ha recordado al cementerio de Pereiró, en Vigo.
Un abrazo,

Enrique Chapín dijo...

Espectacular imagen, el texto es muy elocuente de lo que sucede en el interior de los cementerios.

Abrazo.

Bob Bushell dijo...

Beautiful image in b/w.

Bas dijo...

heel mooi betoverend

Luis Serrano dijo...

Para mi estos son lugares que me inspiran y a los que suelo acudir de tanto en tanto.
Me parecen realmente interesantes por la soledad que emana de ellos y que se transmite a quien los visita de modo creativo.
Un buen byn Enrique. Un abrazo

Mari-Pi-R dijo...

En los cementerios se pueden sacar muy buenas tomas como la que nos presentas, un saludo.

lurdes dijo...

Estos lugares te invitan a reflexionar.....

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