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1 dic. 2012

Aun soñaba en las dulzuras de esta tarde.

NOCTURNO (J. Ramón Jiménez).

......
Esta tarde han florecido
los vergeles de los cielos;
los crepúsculos pasados fueron grises
cual monótonos crepúsculos de invierno.
Esta tarde renació la primavera:
los velados horizontes descubrieron
sus aldeas indecisas;
hubo rosas y violetas en lo azul del firmamento,
hubo magia fabulosa de colores y de esencias;
fue un crepúsculo de aquellos
de las dulces primaveras que mi alma
ve vagar en sus recuerdos.

En la nada flotó un algo de profundas transparencias
y los giros de las brisas, un momento
dibujáronse temblando;
una onda ensombrecía los misterios
de la tarde...
En el cielo religioso
las estrellas del crepúsculo entreabrieron;
y mi alma se perdió en la vaga bruma
de los últimos jardines melancólicos y quietos...

Ya la luna amarillenta
va subiendo.
Mis pupilas, anegadas por el llanto,
se han cuajado de luceros.
Siento frío...¡Quién pudiera
dormitar eternamente en su ensueño,
olvidarse de la tierra
y perderse en lo infinito de los cielos!
Llega un aire perfumado, caen mis lágrimas;
estoy solo; mis amores están lejos...

30 nov. 2012

Llueve en otoño



OTOÑO (Juán Ramón Jiménez)


Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.

Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!

¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!

En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

29 nov. 2012

La luz del poema,

Plaza de Ourense- Pontevedra

28 nov. 2012

Luz, maestra de los sentidos

jardín de Colón-Pontevedra

27 nov. 2012

Lentamente...


Inertes, desorientadas en el laberinto infinito del otoño; tendrían que tomar la resolución de sentarse sobre un banco, y contemplar cómo su antorcha se apagaba lentamente, lo mismo que su vida.

26 nov. 2012

La última opción


No era sólo su destino, lo que apagaba los latidos de su existencia  Era su misma existencia, y el enigma de su existencia.