Flores marchitadas, pétalos que comienzan a mostrar la sombra de sus heridas al hundirse en un abismo ... No hay más lugar para ellas, ni siquiera en su muerte, pero si quizás en su tierra negra como el carbón.
Flores ya tan cansadas......, camelias maduras, una ola de oscuridad dentro de su vivir, se caen de si mismoy se convierten en su silencio.
El bosque en flor, muestra infinidad de colores y formas únicas que encuentran la luz
iluminando sus ramas y embelleciendo los bordes de sus pétalos
reflejos, brillos y colores en el bosque, e infinidad de flores en su lugar.
Las inclemencias del tiempo han hecho de esta Semana Santa, que haya sido una celebración pasada por agua y un tanto irregular, se han suspendido la mayoría de las procesiones, aquí os dejo un resumen de lo que ha sido el Miércoles Jueves y Viernes Santo en Pontevedra.
Una serie un poco larga en tres, espero que no os canse ni os aburra, irá del color y la luz al negro y a la desilusión.- -Luego igual colocaré lagunas sueltas, ya veremos.-
Color, dolor, sufrimiento
El Jueves Santo la cosa empezó bien, aunque los cielos grises y oscuros pronosticaban lo peor; gentes abarrotando las calles, los pasos comenzaban a salir.
Los capuchones, cofrades y las distintas cofradías que acompañaban los siete pasos inundaban las calles con sus distintos colores.
Detalles cuidados con mimo y esmero, y es que de año en año, larga es la espera.
Las nuevas generaciones, con ilusión y caras de asombro, el nuevo germen para que continué la tradición, de abuelos a padres a hijos....
En contraposición a los colores, mujeres de riguroso luto, mantilla española, velas y rosarios, para mostrar su dolor.
La noche empezó a caer, la oscuridad lo invadía todo, penumbra, las calles iluminadas por los cirios de los cofrades.
Prestos y veloces, para que los cirios no dejen de iluminar el camino.
Recogimiento, silencio, respeto, admiración, asombro se respiraba al ir pasando los pasos.
El peor de los pronósticos se hacía realidad, las primeras gotas hacían su presencia, gotas gordas y frías que irían aumentando hasta el aguacero
Figuras policromadas de valor y antigüedad, ya desgastadas y deterioradas por el tiempo (están pendientes de restauración, este año le ha tocado a otros dos pasos).
Los paraguas comenzaron a ser el centro de atención; la lluvia iba en aumento. La procesión se suspendió cuando tan solo habían salido tres de los siete pasos
Agua, oscuridad, frío y desolación entre las gentes concurridas.
«Y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre».
VIERNES SANTO "Calvario" Como era de esperar, y ante la amenaza de lluvia, se optó por suspender la procesión de Viernes Santo, tristeza, pena.
Las gentes, se concentraban, acudían para ver la procesión del Viernes Santo, cual su desagradable sorpresa, suspendida.
No quedaba más que la resignación, ahora solo queda recoger las ropas y desmontar los pasos.